MOBILIS es un ejercicio escultórico que nace a partir de la recolección de escombros: fragmentos de hormigón, baldosas y ladrillos encontrados en las calles de Madrid, una ciudad en metamorfosis perpetua que se devora a sí misma bajo la presión de la especulación inmobiliaria, los ciclos de gentrificación y la reconfiguración incesante de sus cimientos. Estas piedras son talladas con iconos de las interfaces digitales y mensajes de whatsapp como si fueran petroglifos, instalando la ruina urbana como soporte de inscripción temporal.
La serie propone ralentizar la mirada ante códigos que, en su ecosistema original, apenas durarían unos segundos, contraponiendo el flujo inmaterial de la comunicación online con la densidad y permanencia de la roca, señalando como toda tecnología es también, en esencia, geología procesada. Esta operación busca activar un puente entre la caverna ancestral y un posible correlato contemporáneo: si en la prehistoria la especie utilizaba el muro de piedra para inscribir su cosmogonía, temores y búsquedas de sentido, hoy trasladamos ese mismo impulso a las pantallas, donde la vida y memoria se registra y comparte desde refugios apilados en las ciudades. En este sentido, la obra pone en evidencia una continuidad material que suele permanecer invisibilizada. Los mismos minerales que sostienen la infraestructura urbana (silicio, aluminio, cobre, hierro o cal) son también la base de muchos de los dispositivos que median la experiencia cotidiana electrónica. Esta correspondencia apunta a desmantelar la ilusión de inmaterialidad tecnológica, permitiendo entender el residuo urbano y digital como fases de una misma cadena atravesada por lógicas de extracción y obsolescencia.






