Decretos para el Medioevo Digital articula tensiones entre identidad, imagen y justicia en la era digital. El proyecto se construye a partir de un único autorretrato tipo carnet sometido a múltiples variaciones generadas con inteligencia artificial, introduciendo intencionadamente un margen de delegación técnica y azar en la representación del sujeto. En este proceso, la imagen original se diluye progresivamente hasta camuflarse dentro de un loop continuo de rostros en transformación, perdiendo su estabilidad como referencia fija. Las transformaciones fisonómicas, que oscilan entre leves alteraciones de rasgos y otras mutaciones más evidentes que incluyen a las llamadas “alucinaciones de la IA”, entendidas como desviaciones del sistema que introducen elementos inesperados o incoherentes, logran una verosimilitud intermedia e inquietante que hace visible tanto la artificialidad del proceso como las recurrencias, sesgos y preconfiguraciones inscritas en los modelos de generación de imágenes, presentando las nociones de identidad, y lo real y falso, como un territorio inestable, programable y negociable en el entorno virtual.
La secuencia animada es acompañada por la lectura mecánica de 49 decretos ficticios escritos en una clave híbrida entre lo jurídico, lo poético y lo medieval. Esta serie de leyes invitan a repensar formas de agencia, vulnerabilidad y soberanía que el presente tecnológico y de la imagen plantea, abordando un espectro de problemáticas que va desde la captura empresarial de internet y la extracción masiva de datos, hasta efectos cotidianos y afectivos de las redes sociales. La orientación vertical del video refuerza estas ideas al evocar tanto el formato de la fotografía carnet, como símbolo del control burocrático de los cuerpos, y la pantalla del smartphone, principal dispositivo de vigilancia, autoexposición y circulación de la información en la actualidad.






